El momento de la muerte

intensidadLos tolteca dicen que cuando una persona muere, toda su vida pasa delante de sus ojos.

Dicen, que en ese momento, lo bueno, lo malo, lo triste, lo divertido…todo pasa ante sus ojos  con gran claridad y llamativa neutralidad, como si los episodios que está observando en esta recapitulación final no le pertenecieran, como si fueran la película de la vida de otra persona.

Mis maestros nativo americanos me han enseñado que después de la muerte física, sucede un ciclo de revisión, vivido en tiempo real pero de manera impersonal, para comprender los procesos, y patrones de comportamiento, asimilar lo aprendido y diseñar el plan para la siguiente encarnación.

Y entonces…el ser descansa.

Hasta que está listo para una nueva aventura.

Quienes hemos atravesado experiencias cercanas a la muerte por razones de salud, accidentes u otras circunstancias, lo hemos percibido, sin palabras, como una revelación energética a la conciencia, la certeza de que «todo estará bien». Y entender esto tiene  un fuerte impacto para el resto de la vida.

Porque significa que mas allá del dolor y la oscuridad que en ciertas circunstancias de la existencia puede volverla casi insoportable, parece que en el momento de revisar la historia que acaba de terminar logramos captar, durante un efímero segundo, la inconmensurable belleza de la vida.

Logramos comprender, a un nivel profundo, que la clave de la felicidad está exactamente en esa finitud, en esa cualidad irrepetible de cada momento, en el hecho de que cada instante es único, cada experiencia una oportunidad diferente, cada desafío un juego maravilloso.

El momento de la muerte, con su explosión de recuerdos, nos permite apreciar la vida en toda su intensidad.

Y quizás es esa la primera vez que descubrimos y reconocemos que la vida es una experiencia maravillosa y feliz, mas allá de lo que nos haya sucedido.

Lo paradójico es que en el instante en que se produce esa revelación, nuestra conciencia se desvanece. Mas allá de la evolución posterior del alma, mas allá de su eternidad, de que nada termina realmente del otro lado de la muerte, lo cierto es que la personalidad en  curso concluye allí su única oportunidad de expresarse tal como ha sido.

Por eso, los tolteca enseñan que debe tenerse a la «muerte como compañera«. Esto significa: ante las situaciones que nos desesperan o vuelven locos recordar que algun día Ella llegará y todo terminará. Ese solo recordatorio alcanza para que pongamos las cosas en perspectiva y podamos seguir adelante con dignidad.

Nos ayuda a comprender que mas allá de que existan «vidas futuras», la única vez que vamos a vivir tal como somos hoy, es esta experiencia vital presente.

¿Tiene necesariamente que ser una experiencia dolorosa? ¿No podemos experimentar la intensidad de aquel último momento, mientras estamos vivos? ¿Es posible hacer de nuestro día a día algo mas rico, mas pleno, mas saludable y mas feliz? ¿Por que no nos proponemos mirar cada suceso a través del cristal de aquella revelación, con la perspectiva que nos da la eternidad, pero atentos a toda la creación que aun podemos manifestar en este capítulo?

De esa manera, encontraremos belleza donde hoy estamos viendo irritación, nos dedicaremos a saborear cada instante, y nos resultará gratificante, cada día, desde la primera inspiración hasta la última.

Hasta la próxima

© Flavia Carrión


Próximo entrenamiento de 4 meses en Sabiduría Tolteca comienza en agosto.

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3 respuestas a El momento de la muerte

  1. esttela valenzuela s. dijo:

    QUE HERMOSO. SENCILLAMENTE DIVINO.LO PONDRE EN PRACTICA.MUCHAS GRACIAS FLAVIA.

  2. Susana dijo:

    Hace un tiempo habíamos hablado sobre el tema y que bueno que hiciste esta publicación y lo que hay también en tu libro «Poetas y Chamanes»Gracias infinitas por darnos tu saber y la claridad de visionaria y comunicadora Bendiciones y nos amo

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