Como lograr felicidad en cuarentena

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Ya se sabe: la felicidad no está allá afuera.

La felicidad es el estado mas debatido por científicos, filósofos y religiosos, pero hay algo en lo que todos hemos acordado: nada externo puede brindarnos felicidad si no lo acompañamos con un estado interno acorde.

Esto es natural, si tenemos en cuenta que mas allá de sus aspectos espirituales y románticos, la felicidad está sostenida por ciertos químicos de nuestro cerebro, hormonas, sustancias mensajeras que al ser liberadas dan instrucciones a nuestro cuerpo. Parte de esas instrucciones consisten en decirle al cuerpo “estamos muy bien, así que hagamos las cosas bien”. De esa manera, nuestro cerebro se encarga de que cada célula cumpla con la función para la que ha sido diseñada y eso rebota como efecto que consolida el estado de armonía general.

Se conocen 4 de estas hormonas de la felicidad. Activarlas en tiempo de pandemia no es fácil, pero te ofrezco algunas alternativas:

DOPAMINA

«Me siento bien!», grita esta hormona. Es un neurotransmisor que forma parte del «sistema de recompensas» del cerebro. Está asociada con el aprendizaje, la memoria, el sistema motor y mucho mas. Liberamos dopamina cuando comemos un chocolate o nos preparamos un café. Te ofrece una energía de motivación rápida.

Claro que si para estar motivados todo el tiempo tenemos que acudir al chocolate cada cinco minutos estamos en problemas. Existen otras formas de disparar el botón de esta droga de gratificación instantánea:

– Completar una tarea. Por ejemplo, cuando terminás de ordenar una carpeta o de liberar espacio en el disco.

– Recibir una notificación positiva, como un me gusta o un comentario elogioso en tu post.

 Tomar una decisión y empezar a actuarla. Como ver un curso que te interesa y anotarte en él sin dilatarlo.

– El método ancestral: hacer cinco respiraciones cortas, con levantamiento de hombros y tensión corporal. Los guerreros la practicaban antes de las batallas. Una vez hechas esas inspiraciones relaja tu cuerpo durante 1 minuto.

El problema de la dopamina es que no dura mucho en nuestro organismo y se requiere una nueva dosis en seguida. Esto la vuelve adictiva y es la razón por la que tantas personas chequean su celular cada cinco minutos en busca de su dosis de “me gusta”. El cuerpo te pide. Por suerte, existen otras de estas maravillosas ayuditas químicas internas.

SEROTONINA

Otra de las droguitas que tenemos en el cerebro. Ayuda a regular el humor, el sueño, el apetito, la digestión y también el aprendizaje y la memoria. Tiene un efecto menos euforizante y mas estabilizador. En el diseño humano su propósito es evitar que nos devore el estrés. Aquí algunas formas de lograr mas serotonina en el mundo pandemia:

– Motivar a otros, felicitarlos, elogiarlos. Cuando esto sucede, ambas personas reciben sus dosis. Aunque es mejor alentar desde la mesa del bar, también es posible hacerlo a través de una videollamada.

– Ver transmisiones en vivo en donde se comparte información positiva. Si, además, hay una persona invitada y los comentarios en pantalla son positivos, las personas que están mirando también reciben sus dosis de serotonina. Los corazoncitos flotantes nos hacen bien a todos.

– Celebrar tus propios logros. Todo lo que te de satisfacción por la tarea realizada. Es buena idea llevar un registro de estos, desde las grandes victorias a las pequeñas satisfacciones cotidianas, como haber pagado los servicios a tiempo.

– También existen formas orgánicas: tomar sol, caminar descalzos, jugar con la tierra, darse un baño con aromas, todo lo que de un placer físico. Si no tienes una plaza cerca, te recomiendo incluir plantas en tu hogar y abrir las ventanas para que entre el sol.

OXITOCINA

La llaman la «hormona del amor» porque es esencial para mantener los lazos entre las personas. Tiene un rol fundamental en el parto, la lactancia, la relación entre padres y niños recién nacidos.

Es una hormona que promueve la confianza y la empatía. Ayuda a pensar mas claramente, levanta el sistema inmunológico y combate el estrés.

Todo lo que es afecto físico libera oxitocina: besarse, abrazarse, hacer el amor. En el mundo pandemia, donde resulta mucho mas difícil el contacto físico, puede que a muchos nos esté faltando este químico. ¿Cómo podemos activarlo?

– Ofrecer regalos (en la forma de recursos, información y hasta gifs animados) a otros a través de las redes.

– Concentrándonos en el canal abierto de autentica consideración por el otro y no como mera estrategia de marketing.

– Abrazar a nuestras mascotas o peluches.

– Hablar por teléfono con alguien querido y escuchar a corazon abierto lo que está expresando.

– Existe una técnica de autosanación ancestral llamada “acunamiento”. Consiste en sentarse en el suelo, abrazándonos fuerte a nosotros mismos y empezar a balancearnos como lo hacían con nosotros cuando eramos bebés. Este ejercicio libera oxitocina y nos ayuda a reparar heridas emocionales del pasado.

ENDORFINA

La hormona analgésica. Alivia el dolor, la incomodidad y -cuando no -el estrés. Se libera cuando hacemos actividades que nos empujan mas allá de nuestros limites, como correr.

Si volvemos a Fase 1 y otra vez te quedás sin la posibilidad del running, de todas formas puedes liberar endorfina de estas maneras:

– Reír fuerte. Busca aquellas comedias que te hacen estallar a carcajadas.

– Bailar con tambores. La música africana tribal es una excelente opción, sobre todo si te mantienes en pie durante toda la pista.

– Incluir 30 minutos por día de ejercicio físico en tu casa.

– Realizar 5 respiraciones amplias abriendo los brazos (como si fueras un águila en vuelo), en lo posible en tu ventana, donde recibas el viento.

ESTAMOS DISEÑADOS PARA LA FELICIDAD

Cuando nos sentimos bien, nuestro cuerpo funciona mejor, y si nuestro cuerpo funciona bien, estamos mejor preparados para hacer un aporte significativo al bienestar de nuestra comunidad y de nuestro planeta.

Enfocarnos en los aspectos externos que supuestamente nos brindan felicidad (alcanzar el éxito, un matrimonio ideal o la casa de los sueños) han venido demostrándonos que nos dejan vacíos.

En cambio, los instantes cotidianos de conexión con nosotros mismos, con los demás y con la Naturaleza, resultan en un estado mas duradero de plenitud.

Todo empieza por casa. Sobre todo en cuarentena.

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El poder de la Luna

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La noticia del barco encallado en el Canal de Suez y de como pudo ser liberado gracias a la marea provocada por la super luna del domingo hizo que muchas personas en el mundo alzaran la vista para observar con atención a nuestro satélite compañero.

Por lo que se, muchas personas nunca se habían detenido a considerar la relación entre la luna y nuestro planeta, cómo nos afecta, cómo afecta al desarrollo de la vida, nuestros ciclos, nuestras emociones y tantas cosas mas.

Ha sido un largo camino de alejamiento de la Naturaleza, y esta es una consecuencia mas.

LUNA MÁGICA Y MISTERIOSA

Por miles de años nuestros ancestros miraron a la Luna con fascinación y aprendieron que sus cambios se proyectan en nosotros.

Las mareas son conducidas por la luna y también los ciclos de crecimiento de las plantas. Cuando los humanos empezamos a navegar y cosechar nuestro alimento, era fundamental que nuestra vida se alineara con las fases de la Señora de la Noche.

Aunque seguramente nuestra devoción por esa gema plateada haya comenzado mucho antes, en la Prehistoria, cuando iluminaba las noches de esos homínidos vulnerables que éramos e impulsaba la fertilidad de la tribu, imprescindible para la supervivencia.

En las comunidades que aun conservan el conocimiento ancestral, la Luna es considerada fuente de poder y energía. Por ejemplo, es habitual que los niños recién nacidos sean “mostrados” a la Luna para que ella le otorgue prosperidad para la vida. La luz de la luna reflejada sobre un estanque suele traer visiones de futuro para aquellos entrenados en la percepción mas allá de la mente.

Los rituales se ordenan según las fases de la Luna; los de crecimiento, cuando la luna está en fase creciente; los de transformación, cuando desciende. La luna nueva, excelente para nuevos comienzos, porque, al igual que una planta, el proyecto irá creciendo en intensidad y expansión. Sentido común aplicado a la espiritualidad.

TODO ESTÁ CONECTADO

Cuando vivía en el Norte, me sucedió algo muy singular con la Luna. Estaba cursando el octavo mes de embarazo de mi segunda hija y hubo un eclipse lunar. Las ancianas del pueblo me aconsejaron no mirar la luna, porque eso aceleraría el parto. Sin dar demasiado crédito a estos consejos salí de mi casa y me dediqué un buen rato a observar el fenómeno astronómico. A los cinco minutos comenzaron las contracciones. Mi hija nació a la mañana siguiente.

En otras regiones rurales he aprendido a prestar atención a como está el clima cuando cambia la luna porque de esa forma podemos anticipar como será el clima en el resto de ese ciclo. Esto, y mucho mas, es parte de la vida cotidiana de muchas personas. Funciona mejor que un almanaque. No es solo la Luna, claro. Es la relación entre el comportamiento de algunos animales, ciertos rasgos sensoriales del entorno (olores, vibración), el viento y tantos otros factores.

Es la red de energía que constituye la vida y que nuestros ancestros supieron conocer al detalle. La red de la cual, la Luna, forma parte fundamental.

Pero la ciencia sigue negando esto con escepticismo militante. ¿O no?

LO QUE DICE LA CIENCIA

Cada día se investiga mas la relación entre la Luna y el comportamiento humano, y cómo nos afecta en nuestros procesos biológicos. Hay algunos estudios que relacionan la Luna Llena con ciertos fenómenos humanos como la cantidad de sueño REM, el aumento de los sintomas de ansiedad, el trastorno bipolar y la esquizofrenia, y la autoregulación del ritmo cardíaco.

Sin embargo, los académicos no lo consideran suficiente para dar por demostrada la correlación entre la Luna y nuestra vida.

Es curioso, ¿verdad? Está aceptado que la Luna produce las mareas y que incluso puede tener influencia en ciertos procesos meteorológicos pero no se acepta que pueda tener efecto en nosotros, aun teniendo en cuenta que nuestro cuerpo es casi todo agua.

Parece que a los lideres del conocimiento de nuestra sociedad les resulta espantoso pensar que algo fuera de nuestro control pueda tener influencia sobre nosotros. Una visión antropocéntrica y fijada en la mente, que no deja espacio a la sabiduría de nuestros ancestros, quienes observaron, experimentaron y midieron, tal como lo pide el protocolo científico, pero que como no lo registraron por escrito han tenido la mala fortuna de que sus descubrimientos fueran arrojados a la hoguera donde se hacen desaparecer las “supersticiones”.

NIEGA, NIEGA HASTA ENCALLAR

Pero un día, uno enciende el televisor y ve un grupo de ingenieros – serios y formados en las Universidades mas prestigiosas del mundo – arrojándose al suelo para agradecer que subió la marea mas de la cuenta gracias a la super Luna.

Es fascinante descubrir que no estamos tan lejos de esos ancestros nuestros que se inclinaban en devoción hacia la majestuosa reina de la noche.

Durante la mayor parte del tiempo, nuestra arrogancia nos hace creer que podemos prescindir de la Naturaleza o utilizarla a nuestro antojo, o que no existe nada fuera de nuestro control que pueda afectarnos, pero alcanzan 400 barcos varados y millones de euros de pérdidas, para darnos cuenta de que seguimos dependiendo de ella para resolver ciertos asuntos.

Hay muchos que después de este incidente, empezarán a mirar la Luna con un poco mas de respeto y consideración.

Valió la pena el gasto.

Nos vemos pronto

La Naturaleza como receta anti grieta

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No se ustedes, pero yo ya me harté de las grietas. Las políticas, las de género, las de fútbol, las de lo que comemos y hasta las de la tierra plana. Es fascinante explorar distintas visiones sobre un tema, pero me parece nefasto que las personas pongan en duda los valores fundamentales de otro ser humano por el hecho de opinar distinto. Me resulta deplorable y carente de todo sentido que las familias se fracturen por diferencias ideológicas y que seamos incapaces de encontrar instancias superadoras a las polaridades. Bueno o malo, blanco o negro, derechas e izquierdas…Quiero seguir creyendo que podemos hacerlo mucho mejor. Y resulta que la solución está mas cerca de lo que pensamos. Como siempre.

TU ERES MI OTRO YO

La polarización es un proceso interesante. Comienza con una idea, una creencia fuerte que tienes sobre un asunto. El asunto te genera emociones intensas, y eso va consolidando una convicción tan poderosa que se vuelve parte de tu identidad. Ya no tienes una opinión: eres esa opinión. Cualquier persona que tenga una opinión diferente se siente una amenaza a tu sentido del yo, y por lo tanto, un enemigo.

Evitar este circuito requiere mucha atención, mucha conciencia, mucha paciencia, sobre todo con uno mismo.

Hay que ser muy valiente para mantenerse al margen de la tendencia a destruir verbalmente al oponente, sobre todo cuando hay un auditorio listo para el aplauso o el abucheo. De alguna manera, esto es lo que aprendimos de los muchachos con toga de la Antigua Roma. Los discutidores seriales de hoy solo buscan recibir los laureles a la mejor oratoria, aunque en el camino tengan que mentir, difamar, distorsionar los datos, retorcer argumentos o insultar al otro.

El otro, ya no es un ser humano respetado como parte de nuestra misma especie, de nuestra comunidad. Se pierde la identidad grupal, se fragmenta la red que sostiene a las sociedades humanas desde la Prehistoria. Se atomiza el conjunto, las células individuales empiezan a dejar de colaborar con las otras células y se vuelven destructivas. Es cáncer.

EL DAÑO SIEMPRE ES MAS GRANDE

La consecuencia de este proceso se ve en todas las culturas actuales, salvo en aquellas que se han mantenido al margen del proceso de industrialización y preservan una identificación espiritual con la Naturaleza. En ellas, el sentido del yo es mucho mas amplio.

Yo –en esas culturas- es igual a nosotros. No hay vuelta. Si dos personas pelean, la comunidad entera escucha a ambas partes y después les explica por qué es necesario que a pesar de sus diferencias trabajen juntos. Y esto no es un slogan de campaña.

No solo es lo que nos hacemos hoy.

Es sobre todo, lo que le hacemos a las generaciones futuras.

Porque nada bueno puede salir de la discusión permanente y las oposiciones furiosas. Los proyectos que necesitamos hoy mismo para resolver nuestro desastre ambiental y social, no se llegan a implementar nunca porque todo queda postergado debido al interminable juego de zancadillas, vendettas y represalias en que se ha convertido la política a nivel local y mundial. “Te doy si me das, te negocio esta ley pero me haces tantos favores, te consigo este puestito pero tus trolls destruyen a tal candidato, te cajoneo esa causa en la que estás hasta las manos a cambio de que hagas la vista gorda a mis chanchuyos”.

La Tierra está harta, muchachos.

Y se que a muchos no les importa, pero ¿de verdad esto es todo lo que vamos a dejar de recuerdo de nuestro paso por la vida?

VOLVER A LA NATURALEZA, SIN CHISTE

“Asombro, convicción ideológica y percepciones de oponentes ideologicos” es el nombre de un articulo publicado recientemente por dos investigadores en Psicología, que al leerlo me dio pie para esta nota.

Te lo resumo: las actividades que producen asombro en los participantes, como por ejemplo el que se siente durante las experiencias en la Naturaleza, reducen el nivel de intensidad con el que las personas expresan la oposición con un otro que opina distinto.

En consecuencia, cuando estamos en la Naturaleza y esta nos conmueve con sus maravillas, nos volvemos mas proclives a incluir a los demás aun cuando piensen la realidad desde una perspectiva distinta a la nuestra. No es que dejemos de opinar distinto, pero ya no sentimos deseos de saltarle a la yugular al otro por ello.

Esa cualidad que los investigadores llaman asombro es lo que los que trabajamos en chamanismo llamamos espiritualidad natural. La sensación de que se disuelven los limites de tu personalidad cuando estás ante un amanecer o las olas rompiendo contra las rocas, o el valle visto desde la cima de la montaña, cualquier experiencia en donde la Naturaleza te haga abrir la boca y decir Wow! Que belleza!

Según parece, ese asombro, además de hacernos sentir mejor, es capaz de transformarnos en personas mas empáticas e inclusivas.

VOLVAMOS A LA NATURALEZA PARA SALVAR LO QUE QUEDA

La Naturaleza es nuestra identidad esencial. Es lo que somos, antes que personas, antes que creyentes, antes que militantes. Nuestro cuerpo depende de la naturaleza para sobrevivir y nada puede florecer sin ella. La Naturaleza es nuestra única casa, y nuestros maravillosos proyectos creativos como Humanidad no pueden llegar a nada si seguimos creyendo que la solución es la imposición de un criterio “por sobre” el otro.

No hay forma de que se salve un solo color político o una sola religión en este naufragio. O nos salvamos todos o no se salva nadie.

Y resulta que no solo podemos entender esto desde nuestra racionalidad lúcida, sino que también lo podemos palpar en forma medible con una simple caminata por un bosque, un campo, una playa, sumergiéndonos con todos nuestros sentidos en la vivencia del paisaje, sintiéndonos parte de él, dejándonos llevar por el instinto humano básico de ser parte de la Tierra.

No me creas, pruébalo. Invita a esos conocidos que están del otro lado de la grieta a acampar, llevalos a un retiro en la sierra o a comer un asado a la laguna. Intentalo, aunque sea para probar algo exótico.

Y descubre cómo después de un tiempo de transitar juntos por la Naturaleza las grietas se desvanecen para dar paso al autentico poder que tenemos los humanos cuando estamos unidos mas allá de nuestras diferencias.

Que es exactamente lo que el sistema no quiere que descubras.

5 lugares energéticos de la Argentina que no conocías

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Los lugares energéticos existen. Son espacios naturales en donde se producen fenómenos extraordinarios, distorsiones magnéticas, avistamientos de luces de origen desconocido y poderosas experiencias personales.

Desde la Prehistoria, los seres humanos hemos conocido esos lugares, los hemos visitado con regularidad, hemos hecho ceremonia y construido altares y templos. Quizás nunca sepamos de qué manera particular conectaban nuestros ancestros con estos sitios y cómo aplicaban esas energías a los procesos curativos o transformadores de la comunidad, pero podemos hacer algo hoy. Podemos acercarnos a esos lugares con la mente dispuesta a la experimentación, permitir que nos sorprendan o encogernos de hombros con mirada escéptica.

Como siempre, la decisión es tuya. Mi tarea aquí, presentarte 5 de estos lugares para que agendes en algún próximo itinerario.

NO TODO ES EL URITORCO

Seguramente escuchaste hablar del Cerro Uritorco y habrás conocido a muchas personas que han peregrinado a su cima en busca de percepciones no ordinarias y encuentros cercanos. Puede que hasta hayas andado por allí. Sinceramente, mis visitas a esa zona fueron bastante decepcionantes en términos de manifestaciones energéticas, algo que siento que tiene que ver con la enorme depredación energética que está generando allí el turismo esotérico.

En cambio, en estos cinco lugares que voy a presentarte, pude experimentar en carne –y espíritu – propios, encuentros intensos con la magia y el misterio.

Canal de Beagle, Tierra del Fuego

Desde 1985 a 1988 participé en excavaciones arqueológicas en varios sitios a lo largo de la costa del Beagle. Más allá de las miradas que nos cruzábamos con los chilenos que patrullaban desde sus cañoneras (eran los tiempos del litigio por las islas), otras miradas se sentían. Los bosques fueguinos, sobre todo en los alrededores de Ushuaia, son lugares donde se siente de manera muy palpable la presencia de seres sutiles, los llamados “espíritus de la Naturaleza”. Caminar por las picadas que bordean la costa puede hacerte sentir como si una multitud de ojos se posaran en vos. Se escuchan murmullos. Risas. Hay que caminar con el corazón sereno y –por qué no- dejar alguna ofrenda de frutos secos para esa “gente pequeña”. Invisibles, pero muy presentes.

Cachi, Salta

Mi hija menor nació allí. Yo estaba viviendo en la zona, un poco más al Norte, en La Poma. Todo el Valle Calchaquí es sumamente enigmático. Los pobladores me contaron –entre otras cosas- acerca de los “tapados”, puntos en la montaña que de noche se iluminan como si alguien estuviera encendiendo un reflector. Dicen que en estos lugares los españoles escondieron tesoros de oro. Es un oro “maldito”, y por eso relumbra. Pude ver esas luces y si visitas la zona puedes verlas también. Cuentan además, que los guardianes espirituales del cerro cuidan que nadie se sobrepase en la explotación de los animales. Fui testigo de esto, en otra ocasión. Recorría una zona muy alta junto a unos guías locales cuando se apareció una vicuña y decidieron cazarla. Pero la vicuña no era de este mundo. Imperturbable y refractaria a las balas, se nos quedó observando con actitud reprobatoria. Era Coquena, la guardiana del cerro, manifestándose así, para dar una lección a los cazadores.

Miramar, Buenos Aires

Confieso que visité este lugar con bastantes dudas. Varios alumnos me habían comentado que en este bosquecito sucedían fenómenos extraños: las ramitas cortadas de los árboles se quedaban paradas como levitando, me decían. Tuve que estar allí para verificar que era cierto. Los pelos se te erizan. Se siente una vibración eléctrica circulando por el cuerpo. Es como estar parados sobre un inmenso generador de energía. Y desde ya: las ramitas se quedan paradas de punta sobre el suelo o sobre los tocones de madera. Es una verdadera fiesta para la curiosidad y la capacidad de asombro.

Talampaya, La Rioja

Si bien el recuerdo más intenso que tengo de este parque geológico es una tremenda picadura de abeja, tengo que confesar que también me sorprendió la experiencia electromagnética del lugar. Es un inmenso corredor de energía, con distintas zonas y áreas. Algunas parecen realmente pistas de aterrizaje, otras, anfiteatros para gigantes. La sensación física es la de estar de nuevo en el Jurásico. La presencia de objetos no identificados en el cielo es muy frecuente. Puede que no los veas en forma directa, pero aparecen en las fotos. Esto es muy habitual en varios sitios energéticos, pero aquí es muy notable. Los baqueanos saben de rincones muy potentes para experimentar la delgada frontera entre la realidad ordinaria y lo inesperado. Preguntales y te llevarán.

Las Juntas, Catamarca

No la vas a encontrar en el típico listado de destinos energéticos. Sin embargo, es digno de mención aquí. Es un sector en la montaña, en la “junta” de dos ríos, con un pequeño pueblo donde se comen las empanadas más ricas de la región. Desde el primer día en que acampamos allí, comenzaron a suceder cosas locas con el tiempo. Los relojes se des-configuraron todos y la sensación interna de la cronología se nos trastocó. Cuando para algunos de quienes estábamos en el camping habían pasado minutos, para otros se sentían como horas. Recuerdos aparecían en nuestra conciencia con la nitidez del presente y varios tuvimos visiones de futuro que más tarde se manifestaron inexorablemente. Las distorsiones de tiempo suelen ser frecuentes en los lugares con mucha actividad magnética.

DE QUE SE TRATA ESTO?

Desde el punto de vista de la ciencia, son enclaves en donde se producen fenómenos electromagnéticos naturales, debidos a la geografía del lugar. Cruces de ríos, bosques, montañas con alto contenido de cuarzo, son algunas de las variables que los académicos citan para dar cuenta de los sucesos fuera de lo habitual.

Para muchas personas, se trata indudablemente de portales con civilizaciones intraterrenas, pistas de aterrizaje extraterrestre o portales dimensionales. Para otros, es sencillamente la expresión de lo sagrado, con señales para advertir a la conciencia acerca de quiénes somos y qué es esto llamado existencia.

Como practicante de una espiritualidad natural, creo que ninguna hipótesis va a dar cuenta de la verdad, que siempre es más misteriosa y maravillosa que todas las teorías. Creo que lo que sucede es que en esos lugares podemos vincularnos con la Tierra de manera tan pura que se activa en nosotros nuestra propia magia, la que disuelve todas las construcciones mentales y nos pone en contacto con la experiencia directa de lo sagrado, que es nuestra esencia.

Como nos enseña la sabiduría ancestral: no es lo que hay allí sino nuestra relación –atenta y profunda- con estos lugares lo que los convierte en lugares sagrados.

La energía es la única sustancia real en el Universo. En estos vórtices especiales, es posible ser testigos de su danza eterna.

Pero no me creas. Toma tu mochila, tu bolsa de dormir y una cámara para registrar tus descubrimientos y date una vuelta por estos lugares increíbles.

Y así, no solo vivirás una salida diferente, sino que podrás recuperar –al menos un poquito- el contacto con tu propia magia.

¿Y si la locura fuera exactamente lo que necesitamos?

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Qué loca que sos”, era el comentario habitual que me hacían en mi adolescencia.

La supuesta locura estaba asociada a hablar con las plantas o a considerar hermosos a los insectos o a afirmar que la vida en una tribu nómade era preferible a la violencia permanente de la ciudad. Esta última, sí que me parecía una locura, pero, en fin. Mi manera de ver las cosas no estaba alineada con el pensamiento consensuado y –hasta hoy– algunas de mis opiniones siguen generando comentarios impugnadores y sonrisas nerviosas.

La locura es un estigma que no suele estar asociado directamente con el diagnostico de un profesional de la salud mental. En nuestra sociedad, se rotula como loca a cualquier persona que actúa por fuera de los estándares habituales.

¿Cuánto daño hace a nuestra psiquis que naturalicemos esa etiqueta? Quizás algún profesional de la salud mental pueda investigarlo, si le interesa.

Y es bravo que te tilden de loco. Porque ya sabemos lo que le pasa en nuestra sociedad a las personas que son diagnosticadas con desordenes mentales. Llevamos siglos viéndolo. Está en nuestra memoria familiar y cultural el terror a la persecución, el encierro, el aislamiento, la tortura. Claro que, a lo largo del tiempo, los “métodos” y “abordes” se han humanizado mucho, pero ¿y si hubiera algo más detrás de nuestros procesos psíquicos que no hemos visto?

¿Y si la locura no fuera algo indeseable, sino la señal de que algo espiritualmente poderoso está sucediendo en nosotros?

Lo que te contaré en esta nota, es la mirada de las culturas ancestrales sobre la locura. Una vez más, parece que siempre es posible encarar los asuntos del alma humana desde una perspectiva más natural y sanadora.

UNA VOZ EN EL DESIERTO

Es doctor e iniciado en la sabiduría profunda de los Dagara de África. Tiene 3 masters en la Sorbona y otros centros de estudios occidentales. Es canalizador de los espíritus de los ancestros. Se llama Malidoma Some y es quien lleva la voz cantante en esto de cuestionar las formas occidentales de tratar los desordenes psíquicos.

No ha sido el único. A lo largo de mi propio camino de encuentro y estudio de las sabidurías de distintas culturas, me he encontrado muchas veces con esta idea: la locura como manifestación de un don extraordinario, que?—?si se entrena adecuadamente– puede ser muy útil para la comunidad.

En las culturas ancestrales, la locura no se considera un mal en sí mismo, algo que deba ser regulado, controlado o curado. El concepto de locura no existe. La persona que expresa un comportamiento no habitual no está enferma, por más que las manifestaciones de ese comportamiento sean llamativas y extravagantes. Es una persona que está trayendo algo a la tribu que no estaba antes. Está comunicando en un lenguaje que no por ser incomprensible para la mayoría de las personas deba ser descartado o rechazado.

Está tratando de integrar una información que viene en un formato diferente al ordinario, y por lo tanto, necesita que lo ayuden a decodificar, no a silenciar ese mensaje.

EL “LOCO” COMO MENSAJERO DEL OTRO LADO

Lo que nosotros llamamos locura, en las culturas ancestrales como la Dagara, es considerado el “signo del sanador”. Todo desequilibrio de comportamiento es observado como un despertar, un emergente espiritual. Es un aviso de que está surgiendo el potencial sanador en esa persona. Lo que nosotros llamamos “enfermedad mental” ellos lo llaman “buenas noticias del otro mundo”.

La persona con una crisis mental está haciendo de puente entre la realidad ordinaria y la no ordinaria, –a menudo recibiendo esa comunicación sorpresivamente–, y este esfuerzo por integrar ambas dimensiones es el que hace que le “salte la térmica”. Necesita una red de contención, que en las sociedades tribales es la misma comunidad, que lo cuida y escucha con atención y validación, sin juicios y sin represión. Acompañándolo en el descubrimiento de la medicina que está trayendo. Sin intentar “arreglarlo”, porque no hay nada roto en él o ella.

A los maestros de culturas ancestrales con los que yo estudié, les causa gracia que nos privemos de la valiosa información y recursos que puede traer una persona que opera en los márgenes del pensamiento ordinario. “¿Por qué hacen eso?”, se preguntan. “¿Por qué no aprovechar para insertar algo de creatividad inusual en el oxidado mecanismo de mismas recetas = nunca soluciones en que se ha convertido esta sociedad?” A todos, en definitiva, les resulta indignante que encerremos a las personas que llamamos “mentalmente desequilibradas”. Para ellos, es como encerrar a los visionarios más capaces de una comunidad.

LA CONTROVERSIA COMO OPORTUNIDAD

Estas ideas suenan muy revulsivas a nuestra rígida cosmovisión actual. No es para menos: todavía no hemos incluido los aspectos inmateriales de la existencia dentro del inventario de lo real (a pesar de que la física cuántica viene gritándonos que nos dejemos de buscar lo sólido, porque no lo vamos a encontrar… y aquí invito a que lean a Max Planck…), y nos da terror pensar que el velo que separa lo visible de lo trascendente pueda ser tan finito como para ser atravesado como quien se cruza de vereda.

Pero al observar cada día las noticias y ver cómo caemos al vacío indolentemente, golpeándonos unos a otros en el camino hacia muertes absurdas y ríos de lágrimas, me pregunto: ¿hasta qué nivel de auténtica locura tenemos que llegar para empezar a plantearnos que quizás nuestras recetas para el bienestar no han servido para dar cauce a las necesidades del alma? ¿Qué hace falta para reconocer que la tenacidad en aferrarnos a definiciones de lo humano que son cerrojos para la auténtica libertad de ser es la explicación del fracaso de nuestros sistemas sociales, políticos y económicos?

Estamos en un tiempo de integración.

Una visión no tiene por qué anular los aportes de las otras. El dualismo está pasando de moda y las personas que proponemos estas miradas no buscamos conflicto ni triunfo retórico, invitamos a hacer nuevas preguntas, incómodas preguntas, irritantes preguntas, como por ejemplo:

¿Y si la gente que tenemos encerrada “por locos” tiene algo para decirnos que necesitamos escuchar urgentemente?

Quizás ese es el gran temor de nuestra sociedad: plantearse la posibilidad de que en alguno de nuestros criterios podamos haber estado equivocados. Porque…

…si nos equivocamos en esto…

¿en cuántas cosas más podríamos estar equivocados?

Despedir a un compañero de cuatro patas.

Los amamos. Son parte de la familia. Y cuando se van, sentimos un dolor profundo.

Los extrañamos. Dudamos acerca de volver a empezar un vínculo con un nuevo compañero de cuatro patas.

Nuestra sociedad no tiene en consideración lo que sucede a nivel espiritual con estos lazos y por eso -cuando parten- nos quedamos sin saber que hacer.

En esta nota te recomiendo algunas pautas que te pueden ayudar a transitar ese momento.

  1. Plegaria de despedida. Inspirada en las antiguas prácticas de la sabiduría ancestral, esta plegaria puede leerse en cualquier momento, cuando sintamos la necesidad de despedirlos. El momento de la partida puede haber sido reciente o lejano. Lo importante es que nos conecta con el sentido del viaje mas allá de la vida física:

“Hermano animal: honro los caminos que transitaste en vida.

Te deseo un buen viaje a los brazos del Gran Espíritu.

Que los guardianes de las cuatro direcciones te acompañen,

mientras tu cuerpo alimenta a la Madre Tierra.”

2. Un altar para honrarlo. Puedes crear un lugar en la Naturaleza o en el interior de tu casa donde preserves los recuerdos de su paso por el mundo. Fotos, juguetes que le pertenecieron o cualquier elemento que te lo recuerde. Coloca también objetos de la Naturaleza para mantener la energía de ese altar muy orgánica. Mantenlo armado unos días, luego desarmalo. Puedes guardar todos los objetos en una caja y devolver los que son naturales a la Madre Tierra, como símbolo de nuestra conexión sin fin con la Naturaleza.

3. Plantar un arbol en su nombre. Esta es una excelente manera de dar continuidad a su existencia, a través de otro ser vivo, maestro de gran sabiduría, que a su vez dará su medicina para otros. Es buena idea hacer esto cerca de tu casa, para que el acto de cuidar al arbol en crecimiento pueda convertirse en una ceremonia en recuerdo de tu amigo por si misma.

4. Brindar tu tiempo para cuidar a otros animales. Todos somos familia, por lo que lo que damos a uno repercute en el espíritu de todos. No hay nada mas hermoso que agradecer a tu amigo que partió ayudando a sus hermanos y hermanas de especie, así como a otras especies a estar mejor en el mundo. Puedes, por ejemplo, acercarte a un refugio de animales para apadrinar a otros compañeros de cuatro patas que aun no han encontrado una familia.

5. Crear algo en su nombre. Si te gusta escribir, puedes comenzar un blog en su memoria. Si te gusta pintar, puedes realizar una serie de cuadros especialmente dedicados a su recuerdo. Crear da vida nueva. Acompaña este momento, mas allá de tus lágrimas, con nuevas sonrisas y un nuevo comienzo.


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Donde encontrar tu propósito

Publicado en https://regiamag.com/5-lugares-insolitos-donde-buscar-tu-proposito/

Recuerdo que de adolescente me torturaba la pregunta “¿Para que nací?”

Supongo que mucho rock existencial y una infancia inestable me habían mostrado que las amabilidades de una vida convencional no eran para mi.

Y busqué y busqué, y me hice cartas natales, consulté oráculos diversos, visité maestros y videntes, hasta que descubrí – como lo hacemos todos mas tarde o mas temprano en la vida – que yo ya tenía todas las respuestas, solo que no me habían dicho donde mirar.

Si has estado preguntándote “cual es tu propósito?”, y las respuestas que te han dado no te alcanzan, en esta nota, te acerco 5 lugares donde probablemente no hayas mirado y que tienen mucho para decirte sobre el tema.

1. LAS RAREZAS DE LA INFANCIA

Tu infancia guarda las claves de aquello que viniste a hacer. Naturalmente, porque a esa altura, hacía muy poco que estabas aquí. Las instrucciones estaban “frescas” en tu conciencia y ello iba guiando tus intereses, tus aventuras y hasta los accidentes domésticos.

Explora allí, preguntate “¿que era lo que pensaba acerca del mundo cuando empecé a pensar por mi cuenta?”. Yo, por ejemplo, me pasaba horas observando pequeños insectos que a los demás parecían repugnantes y admirándolos como autenticas bellezas. Mucho bullying en la escuela me hizo dejar en suspenso por un tiempo ese amor por los animales de muchas patas, pero la rareza de infancia sobrevivió y hoy la maestría de los animales es parte fundamental de mi tarea .

Busca en tu infancia aquellas peculiaridades que te identificaban, sobre todo si generaban aprehensión en los demás.

2. TUS CONVERSACIONES TRIVIALES

Cuando estamos distraídos, el propósito aprovecha para mostrarse sin disfraces.

Por ejemplo, estás con tus amigos en el bar, uno de ellos te cuenta que está teniendo un problema y tu le aconsejas con tu mejor intención. Probablemente, utilizas alguna frase especial o alguna idea fuerza, que es siempre mas o menos la misma. Variaciones sobre un tema.

Esa frase o ese tema que es como tu leitmotiv, (como el famoso “esto también pasará” de Grondona) es una señal indiscutible de tu dirección espiritual.

Que una frase tenga un lugar así en tu consciencia, que se la digas a los demás cuando necesitan un consejo, indica que es una idea central para la tarea que trajiste al planeta.

Presta atención a tus conversaciones triviales, sobre todo a lo que dices cuando se producen esos silencios donde todos te miran, atentos, para escuchar tu opinión.

3. TUS MIEDOS

Esta puede ser tramposa. Los miedos parecen paradojicamente alejarnos de ciertas experiencias, no acercarnos a ellas, pero nuestra realidad tiene giros muy interesantes.

Aquello a lo que temes reaparecerá sistemáticamente en tu vida. Y esto es así, porque es un área de entrenamiento indispensable para el desarrollo pleno de tu propósito.

¿Tus temores se relacionan con pérdidas personales? Quizás para que puedas entrenarte en el concepto del desapego y ayudar a otros a practicarlo. ¿Tus miedos se asocian con la exposición pública? Probablemente porque has venido a ser un ejemplo radiante de alguna cualidad humana, y por lo tanto, es crucial que seas mas visible.

Observa tus miedos para ver adonde te conducen.

4. TUS TRAGEDIAS PERSONALES

Cada crisis superada es un aprendizaje funcional a la tarea que viniste a realizar. No existe mejor forma de aprender como ayudar a quienes transitan dolor que atravesar ese dolor nosotros mismos.

Es por eso que – en las culturas que vivieron inmersas en la Naturaleza y tuvieron sociedades circulares – los sanadores eran buscados entre los mas enfermos, los lideres entre los que habían tenido que enfrentar los mas grandes desafíos a su poder, los visionarios entre los mas alejados de la mirada consensuada de la realidad (nosotros, en cambio, los llamamos locos y los encerramos, en fin…)

Considera tus situaciones dramáticas del pasado, tus pérdidas, tus dolencias, esos cimbronazos que sacudieron los cimientos de tu fe. ¿para qué parece que te estuviste preparando?

5. LA VISIÓN DE TU MUERTE

Esta es la preferida de chamanes y magos. Cuando estemos en la ultima frontera, ¿que diremos con nuestro aliento final? ¿que nos interesaría haber dejado como legado al mundo? ¿como nos gustaría que nos recuerden?

Claramente, nuestra sociedad rechaza la idea de la muerte y se niega a considerarla. Es lógico: un consumidor que se considera eterno es mas proclive a gastar sin medida y a derrochar sus recursos energéticos en objetos innecesarios y prácticas autodestructivas que llenan los bolsillos del sistema.

Negar la muerte nos quita poder y nos aleja de una fuente extraordinaria de energía sobre nuestro propósito.

Recapitulando la vida, en ese ultimo instante, entenderemos como se unen todos los puntos. Si reflexionas sobre ese instante, hoy, desde este presente magnifico y lleno de poder del que disfrutas, puedes acceder a una preview que te de muchísima información.

Aun si no te ayuda a descubrir tu propósito, este viaje anticipado a conocer tu propia muerte te ayudará a descubrir que es lo que te aleja de una vida plena, cuales son aquellas cosas que resultan superfluas, distractivas y hasta boicoteantes de quien eres en realidad.

Y esto te situará en una posición de privilegio para vivir las aventuras que has venido a vivir, con total determinación e impecabilidad.

7 claves para superar la Era del Coyote

Publicado en https://regiamag.com/era-del-coyote/

Para mis mentores de espiritualidad nativo americana lo que sucede en el mundo de hoy tiene una explicación muy sencilla: estamos transitando la Era del Coyote.

El coyote es ese animal que conocemos por perseguir al correcaminos sin descanso, utilizando una serie de artilugios y trampas ACME en las que finalmente cae él mismo. En la literatura antropológica este arquetipo es habitual. Es lo que se conoce como trickster, el burlador burlado.

Aquí en Sudamérica lo encontramos en mitos y leyendas como la zorra, y los africanos tienen su propia versión: el chacal.

El trickster tiene una cualidad didáctica: nos muestra esos aspectos de nosotros mismos que habitualmente no vemos, disfrazado en forma de animal, oculto tras una entretenida historia. Pero en el fondo, las enseñanzas que nos trae son profundas y reveladoras.

El coyote cae siempre en las trampas que el mismo puso. Vivir en la Era del Coyote implica que estamos –como Humanidad- pisando las bombas enterradas que nosotros mismos dejamos ahí.

LAS TRAMPAS QUE NOS PUSIMOS

– La tecnología que desarrollamos hasta lo subatómico para hacer nuestra vida más cómoda está matando la única fuente de vida que tenemos: la Tierra.

– Las ciudades y el sedentarismo, inventos que estaban diseñados para darnos seguridad, nos conducen a la muerte en un día cualquiera, en la esquina de nuestro barrio, si no nos mata antes el estress o la soledad.

– Los objetos que hemos creado para nuestro placer nos atan a un carrusel de deudas, adquiridas para pagar lo que aún no hemos comprado- y como si eso fuera poco- cuanto más tenemos, mas sentimos que algo fundamental nos está faltando. Algo que ni siquiera sabemos que es.

– Los medios de comunicación, que llevamos al clímax de abundancia de información para colmar nuestra aspiración de saber, terminan siendo volquetes de fake news y escraches malintencionados, al punto de que ya nadie cree en nada ni en nadie.

– Los sistemas que inventamos para que organicen nuestra vida (gobiernos, instituciones, leyes), nos han enredado en un laberinto absurdo donde el más obediente puede perder todo lo que tiene. Nos dicen “tú decides” y nos dan un papel para meter en una caja, pero la decisión está bien lejos de ser “nuestra”. Los gobernantes juegan a ser buenos vs. malos, mientras brindan juntos, en copas ensangrentadas, el triunfo de un año más sin estallido social.

Mientras tanto, experimentamos una larga tristeza en el alma y la vaga sensación de ser ajenos a todo esto.

ENTONCES, ¿QUÉ HACEMOS?

La Era del Coyote no es un castigo, ni una arbitrariedad: es la madre de la oportunidad.

Si el Coyote del dibujito pudiera detenerse por un instante y preguntarse ¿Por qué confío mi subsistencia a estas máquinas que están provocándome tanto dolor?, ¿Por qué no procuro mi alimento de otras maneras, como lo hicieron mis ancestros coyote que me precedieron? El coyote de la caricatura está siempre solo, ¿será que el aprendizaje es a reunirnos con los demás, y sentarnos a reconocer nuestros errores y buscar formas más saludables de vivir?

¿Será que tenemos que dejar de ver en el correcaminos a nuestro enemigo y el causante de nuestras penurias y darnos cuenta de que solo nosotros somos los responsables de nuestro destino?

Existen algunos cambios que podemos hacer, algunas alternativas por las que podemos optar. El impacto necesario siempre es en lo colectivo, pero el impulso inicial lo podemos dar cada uno de nosotros, desde su parcela de existencia:

 Elegir ser auténticamente nosotros mismos. Dejar de inventar excusas para expresar nuestra verdad. Priorizar el ser sobre el tener y lograr. Detenernos a admirar el paisaje.

– Reconocer el poder en nosotros mismos. Porque aquí nadie vendrá a salvarnos desde afuera y el tiempo de “el que no llora es un gil”, ya prescribió. Habrá que revisar las propias creencias y estar atentos a cuanto poder renunciamos cuando dejamos que otros hagan por nosotros.

– Reemplazar las revelaciones con experiencia personal. Re-aprender a escuchar la voz de la propia sabiduría, entrenando las capacidades chamánicas que cada uno de nosotros ya trae, esto es: ver con nuestros propios ojos y decidir con nuestro propio criterio.

– Expresar plenamente lo humano. Buscando la definición de lo humano en nuestro propio corazón, donde siempre estuvo y no en los libros que nos quieren explicar quiénes somos y cómo comportarnos para ser considerados “normales”.

– Regresar al Hogar Madre Naturaleza, de la que nos fuimos alguna vez. Cultivar nuestros alimentos. Amigarnos con las criaturas de muchas patas. Celebrar bajo la luz de la luna que podemos bailar, cantar y viajar en los sueños.

– Aceptar que el mundo tal como lo imaginaron los próceres de la Revolución Industrial no funcionó. Lo siento por las molestias, amigos, pero los recursos naturales no son infinitos y estar atados a un empleo que nos destruye el alma solo para pagar la tarjeta de crédito no es la vida digna que nos merecemos.

– Tomar el comando de nuestra capacidad de crear, haciendo oídos sordos a los que nos dicen que es mejor renunciar al sueño que desilusionarnos con el resultado. No saben, quizás, o no quieren que sepamos, que lograr el sueño no es tan importante como lo que vamos cultivando en nosotros al intentar lograrlos. De allí, de ese autodescubrimiento monumental vienen todas las obras maestras, y las medicinas, y los descubrimientos sublimes. En cambio, de renunciar a los sueños y a los propios talentos solo viene una triste resignación y la aceptación de los caramelos de colores que nos da el sistema para saciar nuestra insatisfacción.

Nos contaron muchas mentiras, pero la mas destructiva de todas es la de que no se puede vivir de otra manera.

La Era del Coyote termina siendo el momento sanador que estábamos necesitando. Nos sitúa en el centro de la disyuntiva y –como siempre- cada uno de nosotros puede decidir lo que quiera: animarse a hacer las cosas desde el instinto del corazón o seguir aceptando morir aplastados por los yunques, que tan prolijamente han colocado los dueños del mundo sobre nuestras cabezas.

Abrazar a un árbol ya no es un asunto new age

En 2012, durante un viaje a Sudáfrica, el guía nativo me tiró un dato asombroso: básicamente, me dijo que las jirafas entienden cuando los arboles ya no quieren que les coman sus hojas.

Cuando son muchas las jirafas que se están alimentando de las acacias de una región, de golpe pasa algo que hace que las jirafas dejen lo que están haciendo y se movilicen varios kilómetros para continuar su almuerzo en otro lado. Como si los arboles hubieran gritado “basta, che, que me vas a dejar pelado!”.

Lo que entonces no me contaron, pero lo sé ahora, es que los árboles ciertamente se confabulan para evitar que todas sus hojas desaparezcan en las bocas de las jirafas (no olvidemos que los arboles necesitan sus hojas para la fotosíntesis, es decir, para sobrevivir). Primero es uno de ellos, que detecta que hay más jirafas de lo habitual. Entonces emite un gas, que es captado por los arboles cercanos como un aviso de “cuidado! ¡nos están dejando sin hojas!”. Alertados, los arboles cercanos empiezan a generar una sustancia que hace a las hojas más amargas, algo que no le gusta nada a las jirafas, y hace que se retiren a otras acacias lejanas.

Es decir: los árboles se comunican entre sí.

Caramba, ¿no era esta una cualidad que estaba reservada a los “seres conscientes”? El paradigma cambia, muchachos, y es buena idea que estemos preparados para una visión distinta de realidad de lo que nos han enseñado.

CÓMO SE COMUNICAN LOS ARBOLES

Lo mismo que pasa en África pasa en la plaza de tu barrio: los árboles se comunican. Siempre hemos sabido que utilizan los colores y aromas como forma de enviar mensajes. La única razón por la que árboles y plantas tienen flores vistosas y de atractivo aroma es para atraer a ellas a los polinizadores y así asegurarse la reproducción. Un mensaje de seducción, claramente. Pero esto no es todo.

Los olmos y los pinos, por ejemplo, son intensos cuando se trata de defenderse de los animales. Cuando se dan cuenta que una oruga está por devorar una de sus hojas, emiten una feromona que atrae a una especie de avispa que parasita orugas, y de esa manera la incapacita para seguir comiendo. ¿Cómo se dan cuenta que la oruga está en sus hojas? Porque estos árboles sienten el sabor de la saliva de la oruga al arrastrarse. Tienen sentido del gusto.

El caso más extraordinario de comunicación entre árboles se da en los bosques, donde siempre se creyó que predominaba la competencia: los arboles altos reciben más sol y tienen mejores posibilidades de hacer fotosíntesis que los más pequeños –en general más jóvenes o débiles– que están allá abajo, lejos del cielo. Pero lo que sucede y voy a contarte a continuación es mucho más extraordinario que la feroz lucha por la supervivencia. Es inspirador.

LOS ÁRBOLES SE AYUDAN MUTUAMENTE

En el sustrato de los bosques, donde los arboles hunden sus raíces, existe una red delicada de hongos. A través de esos hongos (micorriza es el término adecuado), los arboles con mejores condiciones –aquellos que reciben más luz solar- comparten nutrientes con aquellos desafortunados que no gozan de los mismos beneficios, por estar más bajitos con respecto al sol. Los arboles más maduros facilitan el alimento a los más necesitados, manteniéndolos sanos y fuertes. Una auténtica red de solidaridad social.

Pero, por otro lado, a través de esa red viajan señales eléctricas de un árbol a otro. ¿Qué conducen esas señales? Información. Más que nada avisos de alerta por la presencia de predadores o situaciones críticas, como incendios. Los árboles que reciben la señal de estrés optan entonces por mecanismos de defensa, como levantar las barreras químicas que disgusten a los predadores o compartir sus últimos recursos con los árboles que puedan sobrevivir, si la cosa está muy brava.

Los estudios muestran también que los arboles reaccionan a ciertas frecuencias de sonidos que otros árboles generan, es decir que de alguna manera, también oyen. Lo interesante es que –si bien los científicos han identificado las frecuencias sonoras que corresponden a situaciones de crisis ambiental que los arboles intercambian para sonar la alarma– también hay momentos donde esos “sonidos” vibran en otras frecuencias y nada alarmante está sucediendo. ¿De qué hablan los arboles cuando nada los amenaza, cuando la tarde transcurre en paz? ¿Contarán la historia de ese bosque, como dicen los maestros de las culturas ancestrales? ¿Contarán anécdotas de orugas y avispas? ¿Estarán cantando?

Lo más hermoso de todo esto es que estos descubrimientos están siendo generados por profesionales como Peter Wohlleben, Monica Gagliano, Suzanne Simard, trabajando en el corazón de la ciencia más rigurosa. No es propaganda New Age ni delirios de un gurú mediático. No tenemos mas excusas para empezar a considerar de una manera más respetuosa nuestra relación con otras formas de vida.

LA SABIDURÍA ANCESTRAL NO ES SOLO POESÍA

Poéticamente, los maestros de las culturas ancestrales han venido diciéndonos esto desde siempre. Los árboles, son reverenciados como antiguos maestros por aquellos que aun preservan las tradiciones y filosofías espirituales antiguas. Se dice que guardan la memoria de un lugar, que conservan la energía de los espacios naturales, que cuidan a todos los seres vivos que allí habitan.

De hecho, por los estudios que comenté antes, esto es absolutamente así.

Recuerdo que en una formación que hice en sabiduría ancestral nativo americana se me enseñó a buscar el árbol más grande de un área y conectar con él con respeto y humildad, teniendo en cuenta que es el “árbol abuelo” de ese lugar, el encargado de nutrir y preservar a todos los demás.

Sabiendo lo que sabemos hoy sobre la red de micorrizas y como los arboles mayores ayudan a los jóvenes, no quedan dudas de que el conocimiento ancestral estaba en lo cierto, solo que nuestras mentecitas cartesianas no permitían que lo viéramos.

Todos los días de mi vida me despierto preguntándome: ¿Cuánto más conocimiento estaremos ignorando hoy, que mañana la ciencia “revelará” con estrepitosa publicidad? ¿No sería buena idea ir ganando tiempo y darle una oportunidad a la sabiduría ancestral para que nos muestre el camino? No se trata de creer ciegamente. Se trata de permitirnos poner en duda la dolorosa cosificación que hemos ejercido sobre la Naturaleza.

¿Árboles que se comunican entre sí? Por supuesto.

¿Podemos comunicarnos nosotros con ellos? ¿Por qué no?

LA PRÓXIMA VEZ QUE ESTÉS JUNTO A UN ÁRBOL, CONVERSA CON ÉL

Tócalo, huélelo, emite sonidos (los escuchará), comparte algún aroma con él (es su lenguaje favorito), abrázalo.Sí, abrazarlo sirve: tu corazón emite señales eléctricas también, al igual que las raíces y micorriza del sustrato. Siente la experiencia con libertad. Entrégale algo que le haga bien, aunque solo sea agua. Quédate un ratito cerca. Abre tu conciencia a la posibilidad de recibir sus mensajes. No esperes que la mente haga esto (no sabrá decodificar), pero sí tu cuerpo, que también es vegetal y animal. Entre seres orgánicos nos entendemos, ¿verdad?

Los árboles, no son –como nos enseñaron- cosas que están ahí, pasivamente, recibiendo nuestra tijera de podar o nuestra hacha. Son seres que sienten, se comunican entre ellos y con otras especies –con sabores, colores, aromas, señales eléctricas-, se ayudan mutuamente y tantas cosas más que aún no hemos descubierto.

Los arboles están alerta, escuchan, son seres sociales, tienen refinados sistemas de comunicación. ¿Qué más falta revelar para decir que tienen conciencia?

Y esto –que nuestros ancestros, por supuesto, ya sabían- nos lo está diciendo la ciencia, que ahora puede demostrar con los aparatos lo que los chamanes descubrían con su atención entrenada.

Por lo tanto, cuando veas a alguien abrazar a un árbol, ya no es de escéptico reírse. Es de desinformado.

Flavia Carrión

http://instagram.com/flavia_carrion_escribe

Publicado originalmente en: https://regiamag.com/abrazar-a-un-arbol-ya-no-es-un-asunto-new-age/