Un plan de entrenamiento emocional

Una de las claves de la felicidad es saber actuar con sabiduría emocional durante las crisis. Me refiero a que, cuando una situación nos golpea, tenemos dos opciones:

– caer en la desesperación y la queja, preguntando a gritos “por que me pasó esto justamente a mi!!”, o

– aceptar que de alguna manera (que quizás no estamos viendo) lo que sucede es lo mejor para nuestro crecimiento.

Poder realizar este giro de conciencia suele ser muy difícil y costoso, porque en general, el sentido constructivo que tiene el dolor en nuestra vida no se aprecia hasta mucho mas tarde. A veces tienen que pasar años hasta que nos damos cuenta de que lo que sucedió escondía el tesoro de un enorme aprendizaje y un necesario despertar.

Por eso, esta capacidad para ubicarse en el lado luminoso en el momento en que ocurren las catástrofes, es una cualidad que debe entrenarse, para que surja como respuesta natural cuando lo necesitamos.

Comparto aquí contigo un plan de cuatro semanas para entrenarlo. Como todo entrenamiento, requiere tiempo y continuidad en las prácticas pero te aseguro que -si lo realizas siguiendo los pasos sugeridos-, te encontrarás, en solo un mes, mucho mas preparad@ para enfrentar cualquier situación desafiante, sin perder la calma o la confianza.

Semana 1. Practica apreciar lo recibido.

Durante la primera semana tomate unos minutos al día para agradecer las bendiciones recibidas.

¿Qué agradecer? Alimento, refugio, amistad, trabajo, salud, son cosas básicas que damos por sentadas pero sin las cuales no sería posible nuestra vida. Además, cada día tiene algo mas, un regalo único que puede haber venido en la forma de una sorpresa, un llamado agradable, una sonrisa inesperada o la solución de un problema pendiente.

No importa si parece que son pequeñas o frívolas. Las pequeñas cosas son las que dan color y brillo a nuestras horas.

¿Cómo hacerlo? Por escrito, en un cuaderno. Elige 10 agradecimientos. Por ejemplo, en tu cuaderno podría decir “Agradezco el alimento que me nutrió en el día de hoy”, o “Agradezco que fue un día de sol hermoso”.

¿Cuando hacerlo? El momento antes de dormir es el mas propicio para este ejercicio, porque permite integrar la experiencia del día de manera armónica y deslizarse al sueño en un estado de paz.

Si es posible, relee lo escrito la noche anterior antes de levantarte a la mañana siguiente. Y HAZLO TODOS LOS DÍAS, SIN EVITAR NINGUNO. Si te salteas un día vuelves a empezar.

Semana 2. Profundiza el reconocimiento.

A partir de la segunda semana, además de los 10 agradecimientos diarios, consigna en tu cuaderno de registro el “por que” estás agradecid@ por ello.

Por ejemplo, si estás agradecid@ porque se resolvió un asunto que te tenía preocupad@ escribirás “Agradezco que se haya resuelto el problema X porque ahora puedo sentirme tranquil@” o lo que corresponda.

Al responder al por que, tu agradecimiento se hará mas profundo y tu alma empezará a recordar que detrás de cada suceso existe una implicancia. emocional muy intensa.

Con el tiempo, comenzarás a observar patrones, lineas de sentido, entendiendo que el Gran Misterio, a través de sus bendiciones, te va conduciendo suavemente hacia el desarrollo pleno de tu propósito sagrado.

Semana 3. Practica agradecer los desafíos.

Luego de unos días de práctica con el agradecimiento de lo lindo y luminoso, comienza a agregar a la lista diaria algunas cosas (solo 2 o 3 por día al comienzo) no gratas, como desafíos, problemas o conflictos.

No te preocupes si no entiendes bien como estos sucesos pueden resultar en crecimiento o sanación para ti. Es muy probable que en su momento no lo veas así. Pero el mero hecho de agradecerlos junto con los demás beneficios hará que empiecen a cambiar su energía.

Semana 4. Descubriendo los tesoros ocultos.

Mas allá de continuar tus agradecimientos diarios, explora la lista de la semana anterior. ¿Que es lo que ves ahora?

Toma en consideración los beneficios que están viniendo a tu vida a partir de esos desafíos.

¿Acaso te ayudaron esos problemas a decidir un cambio que venías postergando?

¿Tal vez te permitieron obtener mayor claridad con respecto a una forma de hacer las cosas o te brindaron mas información sobre una persona con la que estabas vinculada?

¿Descubriste, quizás, que cierto curso de acción era erróneo y pudiste maniobrar a tiempo precisamente porque había un obstáculo en tu camino y esto te salvó de una catástrofe peor?

¿Te sientes mas fuerte, mas enter@, mas sólid@ en tus convicciones a partir de la situación conflictiva que tuviste que enfrentar?

De eso se tratan los regalos ocultos detrás de las crisis.

Son respuestas a pedidos del alma. Pedidos de crecimiento, de refuerzo de cualidades, de liberación de apegos.

Y son mucho mas abundantes de lo que crees. Pero solo estaremos preparados para descubrirlos si nos tomamos la tarea como un entrenamiento, para que -gradualmente- se establezca en nosotros una reacción natural de aceptación y calma mental ante cada situación crítica que aparece en nuestra vida.

Realiza este plan que te propongo y verás, que de aquí a un tiempo, ya no tendrás temor al día de mañana, por que sabrás que -pase lo que pase- el futuro siempre guardará brillantes tesoros para ti.

Flavia Carrión

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